Sobre las acusaciones de plagio en la obra de Samael Aun Weor

“La Gnosis es un funcionalismo muy natural de la
conciencia, una “Philosophia perennis et universalis”…
Gnosis es el conocimiento iluminado de los
Misterios Divinos reservados a una élite.”

Samael Aun Weor,
Doctrina Secreta de Anahuac

No es la primera vez que alguien emite su opinión respecto a la obra de Samael Aun Weor acusandole de plagiar las enseñanzas y escritos de otros Maestros e Iniciados anteriores a El.

Tampoco esta acusación es exclusiva a Samael Aun Weor.  Don Mario Roso de Luna, el insigne escritor teosófico, en su obra “H. P. Blavastky: Martir del s. XlX”, habla de cuán profundamente le afectó a Upasika, estas y otras aberraciones que le endilgaron sus detractores.

A Gurdjieff le acusaron de incluso robar información de Maestros Sufíes, a Krishnamurti que todo lo que El decía ya lo había dicho el Buda, y etc, etc.

Francamente quien acusa en realidad adolece de la cultura esotérica necesaria para emitir sus juicios. Bastaría que esa persona se molestara apenas en leer la obra de Aldous Huxley titulada La filosofía perenne, para darse cuenta de que lo que en realidad sucede es que hay una sabiduría universal, un conocimiento iluminado de los Misterios Divinos reservado a una élite, y que esa élite es de lo más heterogénea.

El mismísimo vocablo “Gnosis”, que es griego, equivale a muchos otros términos que describen similares planteamientos trascendentales de diferentes culturas.

Huxley se dio cuenta de ello y estableció un parámetro para encontrar el mismo Camino –con mayúscula por tratarse de algo que es absolutamente real para el que lo recorre- en las distintas tradiciones de oriente y occidente.

Existe en la base, dice Huxley, una práctica espiritual y el cultivo de una Etica superior; arriba, un conjunto de verdades metafísicas que coronan el edificio y en medio, una especie de psicología mística que trata sobre la mente y la materia, la acción y el pensamiento religiosos.

De acuerdo a este filosófo, la única diferencia entre los grandes Maestros, es que algunos de ellos son estrictamente prácticos y prefieren comenzar por la base de la práctica espiritual y la ética como Gautama el Buda ayer y Samael Aun Weor hoy, y su objetivo es apagar en el corazón de los hombres los horribles fuegos de las codicias, rencores y apasionamientos.

Otros Maestros tuvieron por vocación el pensamiento iluminado y el establecimiento de fuertes fundamentos metafísicos para el posterior desarrollo de las distintas corrientes herméticas, tal es el caso de Platón, Pitágoras, San Agustin y posteriormente los Maestros Gnósticos Alejandrinos que dieron forma a la teología gnóstica cristiana.

Y finalmente, también hay Maestros del camino del medio, este es, la incesante búsqueda de unión con lo divino como los devotos contemplativos de la India, del cristianismo y del sufismo, en quienes impera el Amor y la devoción, la búsqueda de unidad en el Ser espiritual que transforma y en su recorrido, crea una psicología de la filosofía perenne o gnosis.

Todos los Maestros,  conforman entonces lo que se da en llamar una cadena pansófica o de herederos de la sabiduría.  Samael lo expone de la siguiente manera, reconociendo que El mismo es heredero de ella:

“Si se posee la Gnosis de los grandes Misterios arcaicos es porque al dinamismo revelador del Ser algunos hombres muy santos lograron aproximarse debido a su lealtad doctrinaria.”[1]

Para concluir, en el siglo lX a.C. en cuatro regiones distintas del mundo, se originaron las tradiciones religiosas y filosóficas que probablemente son las que alimentan nuestro espíritu hasta el día de hoy: el confucianismo y taoísmo en China, hinduísmo y budismo en la India, el monoteísmo en Israel y la filosofía logoica en Grecia. Las generaciones posteriores jamás han dejado de beber de esas fuentes primigenias. Resultan sorprendentes las similitudes en las aportaciones de Buda, Sócrates, Confucio, Heráclito, Jeremías, Ezequiel y los místicos de los Upanishads.

¿Quién copió a quién si ni siquiera se conocieron? Más justo es aceptar que existe una Philosophia perennis et universalis, y que aquellos sabios y todos los posteriores, se lograron acercar al dinamismo revelador del Ser para recibir y luego aportar sus propias revelaciones.

Carlos G.
New York, Febrero 2012.


[1] Aun Weor, Samael: Doctrina Secreta de Anahuac, Cap. X, pág. 133.

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